Las decisiones de última hora muchas veces salen bien, y la de ultimísima hora de viajar hasta Valladolid el pasado jueves 10 de septiembre, para ver en directo a un único ROLLING STONE de 79 años, fue un acierto total. La plaza Mayor de la ciudad castellana no estaba aún del todo llena mientras la artista vallisoletana MAREF terminaba su concierto atmosférico e intimista. No puedo aportar mucha información sobre esta actuación, lo siento, llegamos al final de su acto y había que buscar un sitio adecuado para sacar algunas fotos “buenas” (gracias por no haber quitado aún las farolas sobre pedestales, y, sobre todo, muchas gracias a la gente que me rodeaba y que me permitió retratar, aunque fuera manteniendo el equilibrio y en escorzo). Poco después, antes del comienzo del concierto que nos había llevado a todos allí, la plaza sí que estaba a reventar.
La ocasión lo merecía. No era un concierto de todos los ROLLING STONES en grupo, pero era la oportunidad de ver a uno de ellos, de los auténticos de toda la vida, aunque no sea el fundador (más de 5 décadas le avalan), el gran RONNIE WOOD. Era ver a una leyenda de verdad (sin exagerar elogios), en mi caso sin saber bien en qué estado y qué iba a hacer. Fue tremendamente agradable. Actuó como lo hacen las leyendas de verdad. Sin tremendos aspavientos ni efectos especiales innecesarios, nos dio lo que habíamos ido a buscar y más. La gran mayoría de los asistentes, si no todos, éramos fans incondicionales de THE ROLLING STONES y queríamos escuchar su música. Y lo hicimos, con canciones como la que sirvió de arranque del evento, “It’s Only Rock N‘ Roll”, cuya demo se grabó en 1973 en la casa que tenía Ronnie Wood (aún miembro de THE FACES) en Londres, dos años antes de entrar en los STONES, con Mick, Ronnie y Keith en plan desenfadado. Desde el primer momento en esta noche castellana, Wood salió con mucha energía (la edad es solo un número, lo dejó claro) y nos puso a bailar y corear.
No solo hizo eso él: toda su AMMO BAND sonó fenomenal: Johnny Lee Schell en la segunda guitarra, John Hogg al bajo, Andy Newmark en la batería, y Andy Wallace en los teclados y percusión. Y por supuesto, quienes ocuparían los micrófonos exteriores de ese aparatoso pie de micro que nos estropeaba algunas fotos y a la vez nos daba algunas escenas poco vistas: el trío vocal de la noche fue formidable. Obviamente, de Ronnie queríamos su guitarra (y sacó como 8 o 9; las leyendas de las cuerdas no llevan pedaleras, llevan todo su arsenal), aparte de escuchar su voz. Se anunció que era “RONNIE WOODS con IMELDA MAY“, y sí, la irlandesa nos encandiló con su cálida voz y su encantadora y elegante presencia. Pero se podría haber añadido “y con CHANEL HAYNES” (que participó en la última gira de los STONES), porque la digna sucesora de TINA TURNER protagonizó momentos vocales de altísima calidad también, y nos conquistó de principio a fin. Vimos una banda muy consolidada, con muchos gestos de empatía y compañerismo, y sonó de lujo.
Hubo algunos temas más de THE ROLLING STONES. “Hey Negrita”, que Ronnie co-escribió con ellos, fue muy bien recibida por los más fans de los británicos, porque no suele sonar en los grandes conciertos en estadios. “Country Honk” fue una sorpresa: la joven y virtuosa Mera Royle salió violín en la mano y nos regalaron una versión con aires folk de “Honky Tonk Woman”, con Wood a la voz, sonando casi como en una taberna celta. Y Ronnie hizo suya la canción “Can’t You Hear Me Knocking”, tanto en su particular voz como con la afilada armónica.
Pero no estábamos en un concierto de los STONES. Wood se unió a ellos mientras aún estaba en otra banda mítica, THE FACES. Y por supuesto, su música también tenía que sonar. La balada “Flying” nos estremeció en la potente voz de Chanel Haynes; Ronnie, compartiendo el protagonismo de su voz y de su guitarra con el del teclado de Andy Wallace, nos invitó a hacer los coros de “Ooh La La”. Y ¿qué mejor broche de oro a tan magnífica noche que una joya como “Stay With Me”, llenando la plaza de brazos en alto, pies inquietos y voces a pleno pulmón?
Pero antes de ese inevitable final, cayeron muchas versiones que todos agradecimos, mostrando los gustos (que sin duda compartimos) e influencias del guitarrista londinense. “Am I Grooving You” de FREDDIE SCOTT aportó psicodelia; “Take It Easy” de HOPETON LEWIS nos divirtió con su aire reggae; “Seven Days” de BOB DYLAN bajó un poco la revolución, que no la calidad, justo antes de que por fin apareciera IMELDA MAY en el escenario (sí, no apareció hasta el séptimo tema del setlist) para cantar “Remember (Walking in the Sand)» de THE SHANGRI-LAS, y ¡qué aparición! Sensual el tema y sensual ella, con ligeros contoneos en su apretado vestido de cabaret y con su aterciopelada voz.
“You’re So Fine” de THE FALCONS, cantada a tres voces, devolvió el ritmo fiestero al concierto, que viajó al puro Blues de Mississippi con “Baby What You Want Me To Do” de JIMMY REED. En medio de tanta versión, Wood se reivindicó un poco a si mismo con sus preciosos temas “Show Me” y “Mystifies Me”, para volver de nuevo a los tributos: las conocidísimas canciones “River Deep, Mountain High” de ELLIE GREENWICH y “Chain of Fools” de ARETHA FRANKLIN no necesitaban presentación, imaginadlas en las voces de Chantel Haynes, con el respaldo de esa banda tan increíble, brutales. El Rhythm & Blues estalló con “Boogie Disease” de DOCTOR ROSS, toda la banda desplegaba aún una energía tremenda y nos la contagiaba al público, que gozábamos como adolescentes del siglo pasado. “Spoonful” fue el último homenaje de la noche, con Wood y May compartiendo voces machaconas de manera brillante.
Un último recuerdo a “soy Ronnie Wood y tengo canciones propias” con “Outlaws”, rockera y divertida, y primer cierre de la noche. Por supuesto, queríamos más, y queríamos al guitarrista de THE ROLLING STONES, y le tuvimos con un brillante solo de guitarra de los que dan los maestros que sí pueden dar lecciones y que, sin duda, han marcado los caminos de unos cuantos pupilos por todo el mundo. Pero esto es una fiesta y así debe acabar: con todo el derecho, Woods nos regaló la ya mencionada antes “Stay With Me” de su THE FACES. Nos habríamos quedado con él y con todos sus acompañantes toda la noche, pero llegó el final, con reunión en el frontal del escenario de toda la banda y muchos gestos de cariño y agradecimiento en medio de una merecidísima ovación.
Fueron unas dos horas (esperábamos menos) de puro… todo: Rock N’ Roll, Rhythm & Blues, Rock psicodélico, hasta Reggae y Folk Rock, un repaso completo a una extensa y prolífica carrera de una auténtica leyenda del Rock mundial, de sus creaciones originales, de las de sus míticas bandas y de las de sus influencias más destacadas. Los que fueron como fans de THE ROLLING STONES y los que fuimos como fans de todo salimos casi flotando de la abarrotada plaza, después de agradecer a toda la banda tanta entrega y pasión. Sin duda, el viaje relámpago y casi imprevisto mereció la pena muchísimo.
Por cierto, desde aquí agradecemos todos también al Excelentísimo (sobre todo en estos casos) Ayuntamiento de la Ciudad de Valladolid, por conseguir ofrecernos este concierto tan maravilloso y espectacular, que lo he dejado para el final: ¡ERA GRATIS! Gracias, de corazón, por darnos esta maravillosa oportunidad cultural y musical.









