El guitarrista y técnico de sonido Jesús Sanz, apodado «El Chepas», falleció el pasado 30 de marzo a los 61 años de edad, dejando huérfana a su banda cabecera, LUJURIA (fundada por él y por Óscar Sancho, junto con Julio Herranz “Julito”, Javier Gallardo y César Frutos “El Oso” en 1990), y a mucha más gente: familia, amigos íntimos, amigos no tan cercanos, vecinos y muchos músicos que aprendieron de él y convivieron con él más o menos tiempo, en infinidad de conciertos, festivales y eventos de todo tipo. Por eso, sin duda se merecía un homenaje y lo tuvo, el pasado viernes 25 de septiembre en Segovia, en la ciudad en la que empezó y acabó todo: su carrera, su vida y un gran cariño generalizado por ese rockero siempre despeinado. El marco elegido para el homenaje no podía ser mejor: el bonito Jardín de los Zuloaga, en plena muralla norte de la ciudad, al aire libre en una noche cálida en todos los sentidos. El recinto casi se quedó pequeño para recibir a tanta gente que quería estar allí. Por supuesto, sus familiares no podían faltar, como tampoco su banda de cabecera LUJURIA, aunque solo fuera para acompañar a los primeros y mostrar su infinito cariño y respeto a su eterno compañero. Tampoco faltaron muchos vecinos de Cantimpalos, la pequeña localidad que siempre le quiso como a uno más de ellos y que últimamente se había convertido en su hogar soñado, rodeado de gente que le daba la amistad más franca y sincera. Todos ellos y muchos otros amigos llegados desde distintos sitios estábamos allí (y muchos otros no pudieron estar físicamente, pero estaban también de alguna manera, aunque solo fuera en las bonitas fotografías del Chepas que se mostraban sobre la pared de la iglesia-museo que linda con el jardín, la de San Juan de los Caballeros).
Y por supuesto, tampoco faltaron músicos, muchos compañeros llegados igualmente desde distintos sitios, y bien dispuestos a rendir homenaje a su amigo, aunque solo fuera elevando el vaso al cielo, y si es un vaso de chupito con unas gotas de Jack Daniels, divertida señal inequívoca asociada a la imagen del Chepas, pues mejor. Pero muchos músicos hicieron algo más que eso. El evento recibió el nombre de «La Fiesta del Chepas», enmarcado dentro del amplio listado de actividades de la asociación Música Diversa (de hecho, este año dedicaban su festival al recuerdo del guitarrista segoviano). Y fue precisamente eso, una fiesta, con momentos agridulces por el recuerdo del amigo, pero sobre todo con mucha alegría… y por supuesto, con mucha música. Y de eso se encargaron en primer lugar el DJ DOZTOR METAL PINCHA LEGEND, en segundo lugar la banda vallisoletana SIXTY NINE SOULS, y finalmente la banda segoviana PAJARRACOS, la otra banda del Chepas desde hace muchos años, con invitados especiales que no dudaron en participar.
Con bastante puntualidad el DJ DOZTOR METAL PINCHA LEGEND tuvo el detalle de poner música del grupo TYC, el primer grupo en que militaron El Chepas y otros futuros miembros de LUJURIA, más en concreto sonaron algunas canciones de alguna maqueta, que no sonaba nada mal para ser eso, una maqueta de hace varias décadas. Por supuesto, sonó la canción «La Gorda«, creada por TYC, pero adoptada por LUJURIA en muchos de sus conciertos. Tras un rato más de escuchar buena música variada, salieron al escenario Miki Crespo, amigo del Chepas desde la infancia, y Fernando Cristales, el director del Festival Música Diversa. Ambos dieron breves discursos recordando al amigo Chesy, como le llamaban, y en el caso de Miki, recordando al chaval con el que creció y confirmando que siempre seguirá con nosotros.
Todo seguido comenzó la actuación de SIXTY NINE SOULS, que duró unos 30 minutos que se nos hicieron cortos. Pero bastante hizo su cantante Isaac Bayón “Chuchi”, que llegó acatarrado, con la garganta tocada, y aun así no se quiso perder la oportunidad de rendir homenaje a su compañero. Él y toda la banda dieron un buen concierto, entregados al público y con varios recuerdos al Chepas, mientras repasaban los temas de su flamante nuevo disco, El Baile De Los Locos, o repasaban temas anteriores. Y hasta nos regalaron una versión del «Whole Lotta Love» de LED ZEPPELIN, con Isaac llevando su garganta al límite y sonando de lujo, una entrega total de la banda pucelana.
Y tras una breve pausa, saltaron al escenario los miembros de PAJARRACOS, la banda del Chepas, además presentando el último disco que el añorado guitarrista grabó con ellos y que esperamos que vea la luz pronto. Y ahí la fiesta alcanzó su punto álgido. Hubo momentos para el recuerdo amargo, mientras seguíamos viendo las fotos de Jesús en la pared de la iglesia, pero sobre todo hubo momentos divertidos, con Marco Costa (ex miembro de los mencionados TYC) tocando la Gibson negra del Chepas. Y con un Javi «El Posta» no solo cantando y tocando muy bien su guitarra rítmica y hasta su armónica, pero sobre todo ejerciendo como perfecto maestro de ceremonias y alma de la fiesta. Los siempre sonrientes Jesús al bajo y Adrián en la batería daban el refuerzo necesario al potente sonido.
Tocaron temas de sus tres primeros discos, como «Psicópata«, «Mama«, “Dame Más Morbo”, “Johnny Caramelo”, le dedicaron “Eres Mi Showgirl” a Bego, la querida mujer del Chepas, y nos regalaron muchos otros ejemplos de su puro Rock N’ Roll macarra, divertido y fiestero, en el que hace falta mucha participación del público, y eso tampoco faltó. La gente se arrimó al borde del escenario sin que se lo pidieran y se lo pasó en grande cantando y bailando. Y mientras tanto, Miki repartía dos botellas de Jack Daniels entre un gentío que no le hizo ascos, y la frase «va por ti, Chepas» sonaba alta y clara una y otra vez.
Llegó el turno de recibir a algunos invitados en el escenario. El primero en subir fue el que había sido el primer batería de PAJARRACOS, Iván. Para la recta final del concierto fueron subiendo el resto de invitados: el músico José Luis Mayoral, Mayo para los amigos (ex cantante de ÁCIDO), que cantó «Noche De Perros«, seguido de sus compañeros de profesión Alonso Monroy (Mon para los amigos, ex cantante de SONRISA VERTICAL y actualmente del CANTO DEL BOBO), Quique (cantante de UBIK, de KALIMOTXO y bajista de CARRAKACHENA), Óscar (músico local tradicional) y el técnico de sonido Santi Pollo (ex cantante de SHOK). Y por si esto era poco, apareció el gran guitarrista JORGE SALÁN (MÄGO DE ÖZ), que dio otra de sus lecciones maestras en franca camaradería con Marco Costa y con todos los demás, mientras “El Posta” azuzaba con un gran palo lleno de firmas con mucho arte. La gran fiesta acabó con todos ellos cantando «The Passenger» de IGGY POP, entre todos los artistas y con los sonoros coros del público. Acabamos así una fiesta total, lo que tenía que ser, y aún nos quedamos un rato más haciéndonos fotos, saludándonos y viendo cómo el sobrino del Chepas recibía la Gibson que su tío le pasaba, ahora te toca a ti, chaval.
Jesús Sanz “El Chepas” fue sin duda un referente del Rock N’ Roll más macarra y del Heavy Metal de nuestro país, dentro y fuera de los escenarios, con su guitarra entre sus manos o a los mandos de los equipos de sonido que manejaba tan bien. Fue una gran persona, admirado por muchos y muy querido por muchos más. Eso ya lo sabíamos, pero quedó aún más claro en esta noche de viernes en Segovia, bajo una luna llena que brillaba como nunca y que nos hacía pensar si El Chepas no nos estaba mirando desde ahí arriba. Si lo hacía, seguro que se quedó satisfecho de cómo le recordamos, de cómo re-vivimos su música una vez más y de saber que eso de que “uno no muere mientras le recuerdan”, en su caso es real y seguirá ocurriendo siempre. ¡Va por ti, Chepas, seguirás con nosotros siempre!








