Crónica del concierto de EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO en León, Espacio Vías, viernes 2 de octubre de 2026

Una noche más, León nos vuelve a sorprender con sus conciertos. Esta vez tocaba en el Leónjoven Espacio Vías de la mano de EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO, que venían a presentar su nuevo disco Ecos. Las puertas se abrieron alrededor de las 21:00 horas para unos 150 adeptos, y la homilía empezó a sonar para dar paso, después de unos minutos, a cuatro encapuchados, totalmente vestidos de blanco (por esta vez cambiando las túnicas por impecables trajes con sus chaquetas),  que se subieron al escenario y, con un saludo a los asistentes, la magia empezó.

Abrieron con «Volta«, uno de sus nuevos versículos, para enlazarla con «Resurrectionem«, conocida ya por los que estábamos allí, y que además no suele fallar en sus conciertos. La noche siguió fluyendo, llena de melodías que llenaban la sala de riffs pesados y armonía, entre juegos de luces más bien sombrías y muy buen sonido.

Llegó un nuevo versículo, «Ecos«, el que da nombre al disco, y la magia no nos daba tregua, con todos los adeptos enfervorizados, levantando brazos y aplaudiendo con ganas. Todo el mundo estaba a gusto, incluida la banda, hasta el punto de que el guitarrista Weasel Joe se sintió lo suficientemente cómodo como para bajar de un salto al foso y organizar su propio «wall of death», con mucho éxito de convocatoria: el público se unió sin dudarlo, a Joe casi le costó salir de allí. Hasta que empezó a sonar «Love Your Enemies«, del disco Irat (2019) y el éxtasis no paraba.

Se acercaba el final del concierto, lo anunciaban las primeras notas de «Lucas I 26-38«, el público tarareaba las notas que iban sonando y el espectáculo había llegado a su fin. Me despido diciendo que si no pudisteis ir al concierto, no dejéis pasar la oportunidad de verles, por el espectáculo visual, ellos vestidos con ropajes blancos y los rostros ocultos, con frecuentes gestos hacia el público; y por el musical, un Post Rock y Doom Metal instrumental que te llevarán a otro planeta.

Y, por supuesto, muchas gracias a EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO por entregarse totalmente otra vez; a la sala por su cálida acogida, como siempre; y al público que esta noche respondió en cantidad, calidad (incluso respetando solemnemente el minuto de silencio de rigor… tendréis que ir a otro concierto para entenderlo) y fervor.

Salud y Rock and Roll.

Texto: Alberto «Brague».

Fotos: Mar Fuertes.

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