¿Hay algo mejor que volver a ver a una banda a la que ya has visto varias veces y que siempre te ha gustado? Yo creo que sí: ir a ver a una banda a la que no conoces de nada, y que te sorprenda gratamente y te «enganche» enseguida. Hay gente que no opina así, que no se arriesga a ir a ver a un grupo desconocido, incluso aunque sea en una sala ya conocida y acogedora, e incluso aunque el precio de la entrada sea asequible. Ojo, todo es muy respetable. Pero, con perdón por la osadía, no saben lo que se pierden.
Esto es lo que me ocurrió el pasado viernes 16 de octubre cuando fui al pub Babylon, una de mis «casas» musicales en pleno centro de León, para ver el doble concierto que ofrecía: los leoneses DESHONRA seguidos de los «segovianos» (aunque luego supimos que venían de más sitios) DETRAPO. A los primeros les he visto varias veces, son amigos, incluso en algún caso familia (como saben quienes me conocen bien). Y ahí siempre me entra el miedo de perder la objetividad, todos somos humanos y estas cosas pasan. Por eso, prefiero no explayarme mucho. Solo un apunte: cuando días después sigues tarareando en casa sus estribillos, habiendo tantos otros que se podrían canturrear… cuando el grito de «Deshonra» o la letra especial de «León Por Ti» siguen pegadas a la cabeza… objetivamente debe significar que algo hacen bien, ¿no?
DESHONRA hizo en el Babylon lo que hace siempre: abrió con «En La Brecha» y se entregó a los presentes con todas sus ganas y su energía electrizante y nerviosa, sobre todo en la figura de su cantante que, como siempre, no paró de cantar con ganas, de bailotear, gesticular, saltar y de hacer muchos gestos y guiños, no solo a sus compañeros, demostrando la cohesión y camaradería de la banda, sino al público, haciéndoles corear, bromear… Donde va DESHONRA hay buena música, en la pegada brutal de la batería, en los afilados solos de guitarra y en el sonoro bajo, y hay fiesta, mucha fiesta macarra. Se meten con los que se lo merecen en «Cotillas Deluxe» o «Tanta Oración«, quieren a los animales en «Acción Animal«, cantan al ¿amor? en «Canto Ingenuo» o «Love Kills«, y dedican el ya mencionado himno a la ciudad que les acoge y les quiere, el sentimiento es mutuo. En definitiva, muestran su poesía urbana al ritmo de sonidos ásperos, muy rápidos y rítmicos, que impiden que nadie de los presentes se quede quieto. Si no les conoces, objetivamente hablando, merece la pena darles la oportunidad.
A los que yo no conocía es a DETRAPO, que llegaban desde Segovia, Madrid, Benavente.., para cantarnos también en castellano nítido y expresivo, y tocar también sonidos más agresivos de lo que me había parecido leyendo cosas de ellos por ahí y escuchando grabaciones de estudio. Fue una grata sorpresa que me anima a recuperar el tiempo perdido y a empezar a escucharles mucho más. Se definen como «Rock desgarrado y visceral. DETRAPO es abrirse en canal y dejar todo al descubierto; sin filtro y desde las entrañas«, y eso es justo lo que nos dieron. En mi torpe cabeza yo me imaginaba que vendrían algo desganados, teniendo en cuenta que no habían llenado la sala (la competencia este viernes era bestial en León, con algún concierto gratuito muy cerca y algún evento más), pero todo lo contrario. Entregados, enérgicos, simpáticos y haciéndonos participar y pasarlo bien, sobre todo su cantante Miguel González que, mientras iba cogiendo y soltando su guitarra acústica, nos saludaba, nos agradecía hasta el infinito que estuviéramos allí, y nos ofrecía sus canciones en un tono de voz algo matizado para que todo sonara mejor (salvando así algunos problemas técnicos).
Presentaban las canciones de su disco debut, De Chabolas Y Castillos, y vaya debut. Arrancaron con «Aguacero (Paisaje En Ruinas)» que también abre el LP, y a partir de ahí siguió la descarga de energía y mucha actitud, vibrante con las dos guitarras bien rasgadas, el bajo bastante protagonista en varios momentos y, de nuevo, una pegada muy fuerte en la batería. Otra vez sonaba otro grupo bien cohesionado, del que no cuesta nada creer que son músicos bien curtidos en buenos proyectos anteriores. Las letras ofrecen su «poesía visceral», son directas, recordando a grupos de los 90 y 2000, con canciones como «Los Fantasmas«, que recuerda a los temores del pasado que no nos abandonan, «Una Y Mil Veces» y «Noches En Vela«, más sentimentales sin perder aspereza sonora, e incluso un pequeño tributo a EXTREMODURO con «Sol De Invierno» con un cariñoso recuerdo a Robe, hasta llegar al cierre con «Paso A Paso» y «Dulce Destrucción» en un fin de fiesta muy cañero.
Mereció mucho la pena ir a ver algo desconocido, espero que a ellos también les agradara la visita a León y que vuelvan pronto. Si te gusta el rock desgarrado, directo, sin tapujos, bailón y divertido mientras denuncia y reivindica, no deberías perder la oportunidad de ir a disfrutar de DESHONRA y de DETRAPO. Muchas gracias a ambas bandas por su tremenda entrega venciendo las vicisitudes, y muchas gracias al Pub Babylon por acogernos tan bien otra vez
Texto y fotos: Mar Fuertes





